Los modelos de gestión de proyectos ágiles


“La gestión de proyectos ágil no se formula sobre la necesidad de anticipación, sino sobre la de adaptación continua”.

Todo tipo de proyecto debe estar basado en una planificación sustentada por tres pilares fundamentales: los costes, los tiempos y los recursos.

No hace mucho que los proyectos podían disfrutar de una planificación a largo plazo con una gestión de proyecto predictiva; cada vez son menos los que se periten dichas planificaciones.

Nuestra sociedad va sufriendo cambios constantemente y de manera más rápida, donde la tecnología, la ciencia, las modas y los usuarios están inmersos en una corriente de cambios y adaptaciones, es por ello que el proceso de ejecución de un proyecto se tenga que adaptar constantemente y ser más ágil el los cambios y actualizaciones.

El entorno de trabajo de las empresas del conocimiento se parece muy poco al que originó la gestión de proyectos predictiva. Ahora se necesitan estrategias para el lanzamiento de productos orientadas a la entrega temprana de resultados tangibles, y a la respuesta ágil y flexible, necesaria para trabajar en mercados de evolución rápida.

Actualmente se construye el producto al mismo tiempo que se modifican e introducen nuevos requisitos. El cliente parte de una visión medianamente clara, pero el nivel de innovación que requiere, y la velocidad a la que se mueve el entorno de su negocio, no le permiten prever con detalle cómo será el resultado final.

“Quizá ya no hay “productos finales”, sino productos en continua evolución y mejora”.

Muchos de los proyectos tecnológicos que han marcado tendencia en las últimas décadas han sufrido adaptaciones constantes hasta llegar a un producto final que quizás nunca llega. Para ello han tenido que trabajar en metodologías ágiles que le permitiesen replanificar y readaptarse en poco espacio de tiempo a causa de las exigencias del mercado y de sus clientes. Pero…

¿En qué consiste la metodología ágil para la gestión de proyectos y cuál es el origen del termino?

En marzo de 2001, diecisiete profesionales del software, críticos de los modelos de producción basados en procesos, fueron convocados por Kent Beck, que había publicado un par de años antes el libro en el que explicaba la nueva metodología Extreme Programming (Beck, 2000). Se reunieron en Salt Lake City para discutir sobre los procesos empleados por los equipos de programación. En dicha reunión se acuñó el término “Métodos Ágiles” para definir a aquellos que estaban surgiendo como alternativa a las metodologías formales: CMM-SW, (precursor de CMMI) PMI, SPICE (proyecto inicial de ISO 15504), a los que consideraban excesivamente “pesados” y rígidos por su carácter normativo y fuerte dependencia de planificaciones detalladas, previas al desarrollo.

Los integrantes de la reunión resumieron en cuatro postulados lo que ha quedado denominado como “Manifiesto Ágil”, que son los valores sobre los que se asientan estos métodos. Hasta 2005, entre los defensores de los modelos de procesos y los de modelos ágiles, fueron frecuentes las posturas radicales, más ocupadas en descalificar al otro, que en conocer sus métodos.

Manifiesto Ágil

Estamos poniendo al descubierto mejores métodos para desarrollar software, haciéndolo y ayudando a otros a que lo hagan. Con este trabajo hemos llegado a valorar:

  • A los individuos y su interacción, por encima de los procesos y las
    herramientas.
  • El software que funciona, por encima de la documentación exhaustiva.
  • La colaboración con el cliente, por encima de la negociación contractual.
  • La respuesta al cambio, por encima del seguimiento de un plan.
  • Aunque hay valor en los elementos de la derecha, valoramos más los de la izquierda.

En este sentido, el modelo de gestión de proyectos Scrum Manager® es la mayor comunidad de profesionales y expertos en gestión ágil hispano parlante. Es una Comunidad de Conocimiento Abierto para mejorar y ampliar el conocimiento profesional.

La estrategia de gestión y desarrollo ágil de Scrum Manager se basa en los principios de flexibilidad y globalidad. Flexibilidad porque son las prácticas ágiles las que deben adaptarse a la realidad de cada organización, y no al revés; y globalidad porque la agilidad se entiende y aplica en todas las áreas de la empresa y no de manera parcial.

Scrum Manager aporta:

  • Implementación flexible de la agilidad, no centrada en la metodología.
  • Global, considerando la realidad completa de las organizaciones y empresas.
    Compartida en la comunidad profesional en un marco de conocimiento abierto y participativo.
  • Único sistema de certificación profesional que refleja a través de puntos de autoridad el nivel de conocimiento.

 

Fuente: Parte del contenido de este post pertenece a los contenidos oficiales de Scrum Manager.

 

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